La bodega mantiene todo el sabor de los antiguos cigarrales manchegos. Su ubicación en el valle del río Tajo y su entorno, dominado por viñas y olivos, le confieren un carácter único y especial.



El viñedo es, sin duda, el corazón de Casa del Valle. La poda en el invierno, el desborre y nacimiento de los nuevos pámpanos en primavera, la inmensidad verde en verano, los ocres y amarillos en otoño...cada estación refleja la vida en cada una de sus fases, todas ellas merecedoras de ser descubiertas.



La crianza es una de las labores más importantes en la bodega. Cuidar el vino en su recorrido desde su juventud a su madurez hasta alcanzar su máxima calidad.






