
A menos de una hora de Madrid, en pleno valle del Tajo, Casa del Valle ocupa una finca de 250 hectáreas en la que viñedos, olivos, almendros, cipreses y lavanda rodean la bodega. Un paisaje concebido siguiendo la filosofía de los château franceses, donde viñedo y bodega forman parte de un mismo lugar y donde hay bastante más que hacer que probar unos vinos y volver a casa.
La visita permite recorrer los viñedos, conocer la bodega y seguir el camino de la uva hasta la elaboración y la crianza antes de terminar, como debe ser, probando los vinos de la finca. Una buena forma de descubrir Casa del Valle desde el paisaje hasta la botella y, de paso, acercarse a una zona vinícola que muchas veces queda fuera de las rutas más habituales.
Casa del Valle funciona especialmente bien como escapada de un día. Toledo y Aranjuez están muy cerca, así que la visita a la bodega puede ser el plan principal o formar parte de un recorrido más amplio por la zona.
Y tampoco todas las visitas tienen que ser iguales. Casa del Valle ofrece distintas experiencias y trabaja con grupos y empresas para adaptar recorridos, catas y actividades a diferentes tiempos y tipos de público. El tamaño y las características de la finca permiten plantear una mañana alrededor del vino o dedicarle bastante más tiempo.
Porque las 250 hectáreas de Finca Valdelagua dan bastante juego cuando el objetivo va más allá del enoturismo. Jardines, patios, espacios porticados y salas interiores permiten organizar desde reuniones y presentaciones de empresa hasta comidas, celebraciones familiares o bodas.
Para una jornada de empresa, además, salir de la sala forma parte de las posibilidades. Una reunión puede combinarse con una visita a la bodega, una cata, gastronomía o actividades relacionadas con el vino. Y cuando se trata de una celebración privada, los diferentes espacios de la finca permiten jugar con interiores y exteriores y adaptar el formato al número de invitados y al tipo de encuentro.
El paisaje hace el resto. El viñedo está siempre presente y transforma la finca a lo largo del año: el despertar de las cepas en primavera, los meses de mayor actividad en el viñedo, la vendimia o los colores del otoño cambian también la forma de vivir Casa del Valle.
Esa combinación de espacios, paisaje y vino permite que Casa del Valle funcione de maneras muy distintas. Como destino para una visita, como punto de partida para pasar el día por la zona o como lugar de encuentro para quienes buscan organizar algo con más tiempo y más gente.
Y todo, a menos de una hora de Madrid, entre viñedos y con el valle del Tajo alrededor.