

La Guía Gourmets 2026 ha otorgado 97 puntos a Cerro Añón Gran Reserva, un reconocimiento que pone en primer plano un vino que resume con mucha claridad una forma de hacer Rioja basada en la paciencia, la selección y el tiempo.
Nadie mejor para hablar de nuestro Cerro Añón Gran Reserva que nuestro director técnico, Javier Martínez de Salinas. La idea general de la marca Cerro Añón -nos dice- se apoya en “una elaboración clásica basada en el ensamblaje” en la que “se utilizan distintas variedades, distintas maderas y uvas procedentes de las tres subzonas de la DOCa Rioja, un poco siguiendo el estilo más clásico y tradicional.»
En Cerro Añón Gran Reserva esa mirada clásica se afina aún más añadiéndole una cuidada selección en el viñedo: “Ya estaríamos hablando de parcelas concretas de superior calidad y de distintas zonas de la denominación. Parcelas de viñas viejas o de calidades especialmente buenas de pertenecen a agricultores con los que llevamos muchos años trabajando”.
Una vez en bodega cada parcela se elabora por separado para poder «construir el vino con precisión», según señala Martínez de Salinas utilizando un símil arquitectónico, plenamente integrado en el discurso de Bodegas Olarra, conocida como La Catedral del Vino de Rioja.
Esa selección y el tiempo marcan el perfil de Cerro Añón Gran Reserva que Martínez de Salinas resume en pocas palabras: “en principio estructura” y, con la crianza en barrica y botella, “complejidad aromática sobre todo y luego finura en boca. Eso es lo que se busca”.
Martínez de Salinas tiene también claro cuál es la mejor manera (o maneras) de disfrutarlo. “Cerro Añón Gran Reserva es un vino que se puede tomar de diferentes maneras. Por supuesto que es la compañía ideal para una comida, pero también puede acompañar una sobremesa que se alarga o admite tomarse una copa de manera tranquila, saboreándolo como si fuera un Armagnac, por ejemplo”.