
El hasta ahora director técnico del Grupo Bodegas Olarra recibe en Londres el IWC Red Winemaker of the Year 2026 coincidiendo con su jubilación, después de casi tres décadas al frente de la dirección técnica del grupo.
Javier Martínez de Salinas, director técnico del Grupo Bodegas Olarra desde 1998 y recién jubilado después de una larga trayectoria profesional ligada al vino, ha sido reconocido como IWC Red Winemaker of the Year 2026 por el International Wine Challenge.
El galardón se dio a conocer el 8 de septiembre durante la cena anual de premios del International Wine Challenge, celebrada en el histórico Guildhall de Londres y que reúne cada año a productores, enólogos, compradores y profesionales del sector vinícola internacional.
El reconocimiento llega precisamente cuando Martínez de Salinas acaba de cerrar una etapa de casi tres décadas en el Grupo Bodegas Olarra y adquiere por ello un significado especialmente personal. Tras recibir el galardón en Londres recordó una antigua definición del vino que, en buena medida, resume su manera de entender el oficio: «el fruto de la vid y el trabajo de las manos humanas».
«La naturaleza hace su parte y nosotros hacemos la nuestra», señaló. «En Rioja, la naturaleza nos ha dado un punto de partida extraordinario: el clima, los suelos, la topografía, el Ebro recorriendo el valle… Pocos lugares ofrecen unas condiciones tan adecuadas para elaborar vinos tintos destinados a la crianza. Pero la vid por sí sola no sabría hacer vino. Las personas sí».
Precisamente esa combinación de territorio, conocimiento y criterio humano ha marcado la trayectoria de Martínez de Salinas. Desde su incorporación al Grupo Bodegas Olarra en 1998 ha dirigido el área técnica de la compañía y participado en una profunda evolución de su forma de trabajar, desde la selección cada vez más precisa de parcelas y zonas hasta el desarrollo de nuevas elaboraciones, siempre manteniendo el ensamblaje, la cata y la búsqueda del equilibrio como elementos fundamentales de la identidad de la casa.
Martínez de Salinas quiso además alejar el reconocimiento de cualquier consideración exclusivamente individual. «Este premio lleva mi nombre, pero pertenece también a quienes me enseñaron a ser intuitivo en la vinificación, a ser decidido cuando hacía falta y a confiar en mis sentidos; a los viticultores, a mis compañeros y a quienes han dirigido Grupo Bodegas Olarra y han confiado en que la paciencia, temporada tras temporada, es la forma de hacer buenos vinos», afirmó.
El premio del International Wine Challenge cierra así una etapa profesional y, al mismo tiempo, simboliza una forma de entender el vino que Martínez de Salinas ha defendido durante toda su carrera. Una combinación de conocimiento técnico, experiencia, intuición y sensibilidad que él mismo resumió en Londres recordando al enólogo y pensador francés Jacques Puisais: «Hacer vino es una ciencia, porque debe hacerse con precisión, y un arte, porque su propósito es emocionar nuestros sentidos».
Y terminó situando nuevamente el reconocimiento en una historia mucho más amplia que la propia: «Acepto este premio con enorme satisfacción, pero tengo que reconocer que he trabajado subido a hombros de gigantes».
Su jubilación ha estado precedida por un año de trabajo conjunto con Diego Orío, su sucesor al frente de la dirección técnica del Grupo Bodegas Olarra. La transición se planteó desde el principio como un relevo progresivo, permitiendo compartir una vendimia completa, el trabajo de bodega y el conocimiento acumulado durante décadas.
Martínez de Salinas no ha ocultado durante este tiempo su confianza en Orío: «Diego es el tipo de enólogo que ha pisado mucho el viñedo. Tiene un gran conocimiento técnico y una actitud muy cercana al campo». Una relación profesional en la que el aprendizaje, insiste, ha funcionado además en ambas direcciones: «Aunque a alguien pueda parecerle extraño, he aprendido muchas cosas de él en este tiempo que hemos estado trabajando juntos».