

Bodegas y Viñedos Casa del Valle acaba de recibir en Alemania el reconocimiento como ‘Mejor Productor de Vino Orgánico de España’ en el concurso Berliner Wein Trophy, un premio que la bodega interpreta como una confirmación internacional de una manera de entender el viñedo que viene prácticamente desde sus orígenes. Para profundizar en lo que significa este camino, hemos hablado con Daniel Martín, director técnico de Casa del Valle.
Situada en Yepes, en pleno valle del Tajo, Bodegas y Viñedos Casa del Valle es una finca en la que viñedo, olivar, paisaje y bodega forman parte de una misma realidad. Elaborar vino ecológico en este lugar significa trabajar en un entorno donde cada decisión en el campo y en bodega tiene consecuencias directas sobre el resultado final. La apuesta por la agricultura ecológica comenzó casi desde el nacimiento del proyecto.
Tras el nacimiento de Bodegas y Viñedos Casa del Valle en 1999 “y después de estudiar las condiciones de clima y suelo de la finca decidimos solicitar la conversión a agricultura ecológica”, explica Daniel Martín. Fue una decisión con doble sentido: visión estratégica y evolución natural. “Estratégica porque nos permite acceder al mercado de la agricultura y los vinos ecológicos y evolución natural por el compromiso de la bodega con la sostenibilidad y el medio ambiente, que es uno de los pilares de nuestra política corporativa”.
En Bodegas y Viñedos Casa del Valle, elaborar vino ecológico se vive como una forma cotidiana de trabajo. “Sinceramente, para nosotros es sencillo porque es nuestra forma de trabajo”, señala Martín. «La bodega siempre ha tenido interiorizada la manera de trabajar el viñedo y la elaboración siguiendo los criterios propios de la agricultura ecológica» por lo que la certificación aparece como la consecuencia lógica de una manera de hacer las cosas. El trabajo en el viñedo exige una atención constante, especialmente en la prevención de plagas y enfermedades. “Lo que más cambia es que hay que estar mucho más encima en cuanto a la prevención”, apunta el director técnico. La clave está en anticiparse, observar más y acompañar el ciclo de la planta con mayor precisión.
El entorno de Yepes también juega a favor de este modelo. “En el aspecto de la viticultura y olivicultura ecológica supone una ventaja por el clima seco y los suelos franco arenosos del valle del Tajo donde nos encontramos”, explica Martín, aunque reconoce que, en otros aspectos agrícolas, esas mismas condiciones pueden suponer una dificultad. Las variedades cultivadas en la finca —Syrah, Merlot, Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Sauvignon Blanc, Chardonnay o Moscatel— se adaptan de forma distinta al territorio. Cada una responde a su manera según el tipo de suelo, la orientación, el marco de plantación o su sensibilidad natural a determinadas enfermedades. “Cada variedad tiene sus particularidades”, recuerda Martín, «el Cabernet Sauvignon, por ejemplo, resulta más sensible al oídio, mientras que la Syrah muestra una mayor resistencia.» Aun así, para Casa del Valle, la variedad condiciona menos que la observación de cada parcela y la coherencia del trabajo ecológico.
El consumidor de vino ecológico
El consumidor de vino ecológico también ha cambiado. Hoy busca confianza, calidad, placer y una historia clara detrás. Para Daniel Martín, lo primero que espera quien elige un vino ecológico es que el vino le guste: “Por encima de todo, que tenga una calidad y unas características organolépticas acordes a su gusto”. Además, espera reconocer en ese vino una forma de trabajar coherente: un viñedo manejado bajo criterios ecológicos y una elaboración en la que “el respeto al medio ambiente y la sostenibilidad son pilares fundamentales”, explica Daniel Martín.
Por eso el reconocimiento recibido en Alemania tiene un valor especial. Procede de un mercado especialmente sensible al vino ecológico y confirma desde fuera una línea de trabajo que la bodega lleva desarrollando desde sus inicios. “Supone un orgullo y un espaldarazo a la filosofía y la forma de trabajo que llevamos desarrollando desde los orígenes de la bodega”, afirma Martín. Y añade una reflexión que resume bien el sentido del premio: “Cuando recibes un premio por hacer sencillamente lo que nos han inculcado y enseñado a hacer, sientes una satisfacción inmensa”. Que el reconocimiento llegue desde Alemania refuerza todavía más su valor añadido «porque procede de uno de los países más importantes en cuanto a consumo de vino ecológico a nivel mundial”. Un mercado exigente, acostumbrado a valorar este tipo de elaboraciones y especialmente sensible a los proyectos que combinan calidad, coherencia y compromiso ambiental.
Este premio también refuerza la manera en que Bodegas y Viñedos Casa del Valle puede contar su propio proyecto. La dimensión ecológica forma parte desde hace tiempo de la experiencia de enoturismo, donde los visitantes pueden conocer la finca, recorrer sus espacios y entender mejor cómo se trabaja. “En la experiencia de enoturismo es algo que se cuenta y se explica desde hace tiempo”, señala Martín. Ahora, este reconocimiento “va a ayudar a que tenga una mayor dimensión y repercusión en los visitantes que vienen a conocer nuestros espacios y a disfrutar de nuestros vinos”.