
La añada 2025 ha sido calificada como Excelente por el Consejo Regulador de la DOCa Rioja. En nuestra sección El enólogo responde, Diego Orio, director técnico de Bodegas Olarra, explica qué hay realmente detrás de esta valoración y cómo empezará a percibirse en los vinos.
La añada 2025 ha recibido la máxima calificación del Consejo Regulador de la DOCa Rioja tras la valoración de 2.176 muestras en cata ciega, con la participación de 134 profesionales. Una noticia que confirma las buenas sensaciones de una vendimia marcada por una calidad de uva especialmente alta.
Para Diego Orio, director técnico del Grupo Bodegas Olarra, la explicación es muy clara: “Sí que es verdad que la calidad de la uva sí que ha sido de ca
lificarla como excelente, la vendimia. Debido sobre todo a una sanidad excepcional de la uva”. Una sanidad que, según explica, “se produjo por varios factores. El primer factor fue por la menor productividad del viñedo, la menor carga de la uva en el viñedo. Siempre que hay menos carga, menos uva en el viñedo, esa uva suele ser más sana, porque los tratamientos son más efectivos, se sanea mejor la uva con el viento. Y la uva crece más sana, con los granos más sueltos, menos apelotonados”.
La concentración de la uva será una de las claves de la añada. Como explica Diego Orio, “al proceder de uvas muy concentradas, los vinos también son más concentrados y, sobre todo, muy aptos para envejecer”. Por eso, 2025 se presenta como una añada especialmente interesante para vinos tintos de guarda, que “van a necesitar su periodo natural de afinamiento en bodega, en barrica y en botella”.
En los tintos de consumo más inmediato, esa misma concentración obliga a trabajar con más precisión. “En perfiles donde buscamos más ligereza, más fruta y un consumo más inmediato, como ocurre con algunos vinos jóvenes, esta añada resulta un poco más exigente”, señala Orio. La razón está en que “partimos de una concentración más elevada que otros años”, algo que puede traducirse en “taninos un poco más marcados”.
Donde la añada ya empieza a mostrarse con claridad es en blancos y rosados. “En los blancos, que este año están todos muy ricos, es donde primero se nota. Cuando hay una sanidad de uva tan buena, en los blancos se percibe especialmente en la limpieza y en la intensidad aromática. Van a ser vinos con aromas muy intensos y francos marcados por notas frutales y florales”.
Los tintos de guarda, en cambio, pedirán más tiempo. “Con los primeros crianzas podremos empezar a verlo dentro de dos o tres años”, señala Orio. Y en los vinos de mayor concentración, “como son vinos que igual necesitan un periodo de guarda más prolongado, tendremos que irnos quizá a cuatro o cinco años para ver realmente cómo evolucionan”.